AFERRADO A LA ESPERANZA

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Por: Luis Mero

Sentado en la cama de su pequeño cuarto, con la mirada perdida en el vacío, estaba el mantense Luis Mero, pensando en los momentos significativos de su vida, meditaba en búsqueda del lado positivo, como un escudo que le ayude a ensordecer el grito que desde dentro va desgastando su alma azotada por los duros golpes recibidos.

Se alista para salir en búsqueda de trabajo, mientras avanza entre los almacenes y comerciales, pierde las esperanzas de poder encontrar algo, las plazas están llenas, el hambre y la sed hacen que su arduo labor sea más difícil, pero impulsado con la noticia de que será papá, no se rinde ante la adversidad.

Llega el anochecer después de un día agotador, busca refugio en el pequeño cuarto, intentando aliviar el amargo peso de los problemas, las soluciones eran cada vez más escasas y eso lo agobiaba, saber que es él la cabeza de ese hogar y figura paternal de un sobrino que creció sin padre, reafirmando con eso que la vida no es tan fácil como cuando era pequeño.

Entre las voces del silencio ensordecedor de su solitario cuarto, se interroga y se responde a sí mismo:

  • ¿Por qué a mí?, no puedo más. Es el modo en el que reprocha los sucesos de se ha encargado de hacerlo tocar fondo.
  • Porque tú puedes, si no fuese así, no estarías aquí. Responde la voz que desde dentro busca darle fortaleza en su desesperanza.

Era la conversación cotidiana del día a día, dando las 9 de la noche, se abriga entre sus cobijas, y mientras abraza una almohada, comienza a dar vueltas por la cama intentando tranquilizar la ansiedad, encontrando paz al concentrarse en aquella mancha de forma de una huella en la pared, haciéndolo entender que muchas veces las cosas pueden no salir bien, pero lo que eres y llegues a ser, lo que dejará una huella en su andar y es así como te recordarán.

Un nuevo día empieza, luego de una noche larga de desvelo, se acerca al comedor para desayunar, intenta reflexionar en la forma en que puede hacer ese día mejor que el anterior, las oportunidades cada vez son más escasas, pero su espíritu intenta mantenerse.

Su tiempo se acaba, cada minuto cuenta, pierde de a poco las motivaciones al recibir críticas acerca de como va llevando su vida, sin conocer su realidad, el peso que lleva, y las angustias que lo atormenta a su corta edad, siente como si hubiera vivido mil vidas con tan solo 23 años, un cuerpo joven con alma de esclavo.

Con una sonrisa en el rostro, respondiendo “estoy bien” a quien le pregunta cómo está, y callando las quejas de sus penas con bromas, anhela un mejor mañana, aunque sienta que lo está perdiendo todo, y no encuentre solución a sus dilemas, él solo halla la fortaleza en los brazos de su pareja, quien con un beso en la frente le hace sentir que de ahora en adelante todo va a mejorar, y entrelazando sus mano une todas las piezas de un alma en pedazos.

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