Aulas por trabajo

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El 10% de los estudiantes que entran a la Universidad laica Eloy Alfaro de Manabí no logran culminar su carrera universitaria debido a factores socioeconómicos, social y de otra índole.

La deserción universitaria en los últimos tiempos ha sido el auge que obliga flaquear académicamente a bajar los brazos ante el sistema a los estudiantes universitarios. Uno de los factores que obligan a la deserción es la decisión errónea al elegir una carrera no acertada a su gusto o ámbito socio económico.

Vicerrectorado académico de la Universidad Eloy Alfaro de Manabí lleva un cálculo de permanencia de los estudiantes que dentro de la institución se encuentran. El propósito de esa taza es que los estudiantes estén permanentemente activos dentro de la universidad, ya sea que se hayan cambiado de carrera o que hayan desertado y vuelto, “Lo que les puedo dar cuantos estudiantes migran entre carreras, pero, migración no es lo mismo que deserción”, aclaró Francisco Mendoza mientras tipiaba frente a su computador.

Exaltado nos recibe el Doctor Vicente León, antes de atender a la entrevista que se le realizaría en ese momento  “Generalmente nosotros trabajamos en base a la ley del artículo 77 de la LOEI” manifiesta que el mínimo es del 10% de estudiantes deben estar  legalmente matriculados en una institución de nivel superior para así poder ser becados” esperan por favor anuncia Vicente, necesito hacer una llamada es un asunto urgente es sobre la salud de mi madre explica León con un rostro que deja ver el susto que en ese momento experimenta, mientras se secaba el sudor que por su pálido rostro se expandía.

Ley de Educación Superior Art. 77.- Establéese el Fondo de Desarrollo Académico Institucional con el quince por ciento (15%) de los recursos referidos en el literal c) del artículo 1 de la Ley Constitutiva del FOPEDEUPO, a partir del periodo fiscal inmediato a la aprobación de esta ley, cuya distribución se asignará para inversiones en el siguiente orden de prioridad:

  1. a) Capacitación de docentes e investigadores a nivel de posgrado.
  2. b) Programas y proyectos de investigación científica y tecnológica.
  3. c) Equipamiento.
  4. d) Crédito educativo, becas y ayudas económicas para los estudiantes.

“todos los estudiantes en la cuestión de becas se clasifican en becas alto rendimiento académico, becas por situación socioeconómicas, beca por rendimiento deportivo, beca emprendimiento cultural. Las becas que se dan por motivo socioeconómico esas se dan al 100 por ciento, así tenemos calificadas las becas como lo dictamina el art 77, puntualizo León muy atento en su escritorio.

Uno de los factores que obligan a desertar a los estudiantes es el embarazo en las jóvenes, bienestar estudiantil tiene un programa de seguimiento a mujeres embarazadas dentro universidad, otro factor es el desinterés de los estudiantes a la carrera escogida.

La asignación de cupos por La Secretaría de Educación Superior, Ciencia, Tecnología e Innovación (Senescyt) molesta a ciertos estudiantes que no pueden escoger la carrera que anhelan, esta también es una de las razones por la cual muchos estudiantes abandonan la carrera y la universidad en casos determinados optan por migrar a otras carreras.

La economía cae como castillo de cartas y afecta a todos, el factor socioeconómico se hace notar entre la oscuridad, muchos estudiantes abandonan la universidad por este factor que impide culminar los estudios.

Casos de deserción

Leonardo Ávila nos relata que el estudió en la Facultad Ciencias del Mar en la carrera Biología Pesquera, cursaba el quinto semestre de la carrera cuando recibió la noticia de que iba a ser papá y que ahora le esperaba una gran responsabilidad, pero que la criatura la esperaba con gran anhelo.

“me matricule en el sexto con la esperanza de seguir adelante con mis estudios, las cosas se fueron complicando de a poco, mi mujer necesitaba dinero para poder hacerse los chequeos médicos, yo necesitaba dinero para poder seguir con los gastos de la carrera” describió Leonardo mientras respondía un mensaje, el cual le preocupo mucho.

Ávila acababa de recibir una llamada el cual le dijeron que su hija estaba hospitalizada tuvo que abandonar el trabajo.

Camino al hospital nos relata “llevar la vida fuera de las aulas y con una responsabilidad grande es muy duro, yo no trabajaba como lo hago ahora, los primeros días llore de la decepción que les cause a mis padres, llevo casi dos años sin estudiar, mi economía no mejora como pensaba que iba a suceder, ahora mismo tengo a mi hija enferma no sé lo que le pasa eso me preocupa mucho, pero si dios quiere en unos años espero retomar mis estudios y seguir adelante con mi familia, por ahora me tocara seguir trabajando del albañil, es un trabajo duro pero al final del día hay esta la recompensa la cual es ver a mi familia” recalcó Leonardo en la trayectoria al hospital.

Así como Leonardo Ávila son unos cuantos que entran a las estadísticas de os estudiantes desertados por la razón económica.

Luis Mero, un joven de apenas 21 años quien decidió desertar de una universidad la cual lo mantuvo lejos de su familia por aproximadamente dos largo s y desmotivados años, tuvo una asignación de cupo dentro de la ESPOL (Escuela Superior Politécnica del Litoral), el ingreso a esta institución le trajo consigo millones de problemas y motivos para dejar de manera obligada sus estudios.

Luis cuenta con lágrimas en sus ojos y un pesar muy detonante nos cuenta sus razones principales, “Fui estudiante de la politécnica en Guayaquil, estuve dos años estudiando y me retire dos veces, la primera fue debido a la separación que tuvieron mis padres, por petición de mi papa deje mis estudios y me tocó enfocarme en trabajar, se me hacía complicado la movilización de Manta Guayaquil todo el tiempo, y la economía no ayudaba en nada” relata, mientras miraba sus manos ocultando sus gestos de tristeza y sufrimiento.

La enfermedad grave de su madre y el no acoplarse a una ciudad y ambiente diferente le provocó descuidarse de su labor como estudiante, y más aún después de perder el apoyo de los que sería su más grande admiración, su padre. , “Me era muy complicado no tener el apoyo de mi padre y tampoco el de mi madre por su enfermedad, eso me frustró muchos sueños que quería realizar, por último lo que me hizo tomar en serio mi deserción de esa universidad fue un asunto muy personal, el ya no tener la economía adecuada para salir adelante” expresaba mientras limpiaba las lágrimas que por su rostro resbalaban, y caían por su quijada, llenas de dolor y desesperanza, y a pesar de los duros golpes que desde ese entonces vive no pierde la esperanza de retomar sus estudios y cumplir el sueño más grande de su vida, el de ser un profesional.

Jefferson Cedeño Villamar de 25 años de edad, fue un estudiante de la Universidad Laica Eloy Alfaro quien hace ya aproximadamente un año atrás, después de haber pasado dos semestres dentro de la carrera de Trabajo Social, tomó la decisión de desertar y no seguir estudiando. Su principal razón, su hijo.

La mala economía llevó a Jefferson a dejar las aulas, y así poder estar al cuidado de su primogénito por quien dejaría todo y daría su vida, Jefferson Villamar más conocido por sus amigos como “Cachete” nos relata que en su corta temporada de estudio, faltaba todo el tiempo, los profesores muchas veces no entendían su situación y se le hacía sumamente difícil arreglar todos los inconvenientes que esto le ocasionaba; él destaca que con sus compañeros tenía una relación muy buena como si de amigos de toda la vida se tratara, el los comprendían y ellos a él.

“Cachete” a pesar de haberse retirado de sus labores de estudiantes, cuenta con lo más importante en su vida, que es el apoyo de sus padres para poder regresar y retomar sus estudios, pero primero debe asegurarse de organizar su tiempo junto con su cónyuge, y aunque se hace la idea de que su retiro es permanente intenta ser consciente de que necesita en algún momento retomar la universidad.

“Muchas veces los profesores no comprenden los tiempos de ciertos estudiantes que viven situaciones como las que yo estoy pasando”, contaba él mientras cargaba a su hijo en brazos y recordaba cada vez que se le hacía tarde y no podía entrar a clases, sus ganas de estudiar se iban de a poco, y aunque el anhelo de él de ser algo más en la vida y de contar con un título en esta carrera siguen inmersos en él, tuvo que dejarlo.

 

El abandono de los estudios, es un inconveniente social que se está dando a nivel mundial y que se genera en diversas instituciones de educación superior.

A lo largo de los años y por el motivo de la decaída económica que se viene dando en la actualidad, como si de una montaña rusa que decae cada vez más se tratara, aumenta el número de jóvenes que toman la decisión de abandonar sus estudios dejando así de lado toda oportunidad para seguir aprendiendo y así poder satisfacerse económicamente, haciendo denotar esto como un problema común dentro de las instituciones.

Los embarazos, la desestabilidad económica y la mala orientación a la hora de escoger una carrera son los principales motivos de la deserción universitaria hoy en día.

La Universidad Laica Eloy Alfaro de Manabí siendo un plantel que cuenta con miles de jóvenes que buscan una oportunidad para ejercer una profesión, no se salva de contar con estas eventualidades convirtiéndose en algo normal, y siendo frecuente en mujeres debido a embarazos o distintos motivos relacionados a este, al igual que los varones después de tomar el rumbo de formar un hogar a temprana edad.

Ariana Gutiérrez, ex estudiante de Ingeniería Ambiental, es una más de las que integran la lista de los desertados dentro de la Universidad, pues solo un motivo la llevo a la toma de esa gran y difícil decisión, la noticia de que sería mamá, los reposos que tenía que guardar y el mal embarazo la obligó a dejar el aula de clases, para así dedicarse a tiempo completo a quien dentro de muy poco tendría en sus brazos.

Con solo 20 años de edad, y estando ya en tercer semestre de la carrera, Ariana aceptó la decisión de seguir sin sus estudios y aunque su embarazo no fue planeado siguió rumbo a la vida que le tocó, la de ser una madre joven con responsabilidades mayores, y unos estudios a medias.

Ariana quien fue apodada por sus compañeros como “La chula” nos cuenta un poco de lo que tuvo que pasar para llegar hasta donde está ahora, y a mantenerse al margen por el momento de esa titulación que con gran anhelo deseaba, “Mantuve muchas veces problemas con mis padres, no me apoyaban con mis estudios eso me complicó la vida , yo realmente quería seguir estudiando, pero eran los estudios o estar bien con mi embarazo, me siento feliz porque podré tener a mi bebé tranquilamente, pero me llena una profunda tristeza también al saber que no podré incorporarme con mis compañeros”, platicaba ella con sentimientos rotos y un claro dolor en sus ojos, mientras tocaba su vientre demostraba su angustia al rodar lagrimas por su rostro llenas de sus recuerdos vividos.

“No tengo quejas acerca de los profesores realmente, eran muy profesionales al momento de ejercer sus labores como docentes, incluso muchos me apoyaron cuando los necesitaba” aseguraba de una manera muy seria, mientras se agarraba el cabello en una cola alta.

Gutiérrez menciona un incidente un poco vergonzoso que le sucedió dentro de la universidad antes de enterarse de su gestación, relata que una tarde en clases mientras recibía una de sus clase favoritas, algo muy raro le pasaba, como si de ebriedad se tratara, contaba con varios mareos, los mismos que le impedían su concentración hacia lo que el profesor explicaba en ese momento, tomó la decisión de ir al baño a refrescar un poco su rosto, pero como si de un borrón se tratase, no recordó más, que haber despertado y verse rodeada de sus compañeros preocupados, para ella fue algo que jamás había experimentado por lo que si de algo de otro mundo se tratara no sabía lo que le ocurría, después de ir a checarse y hacerse análisis, le dieron la gran noticia, pues en su vientre se encontraba la razón que marcaría y cambiaría su vida totalmente, seria mamá en poco tiempo. La sonrisa nostálgica que sus labios mostraba y sus ojos con un desdén de vergüenza, daban a notar que eso quedó plasmado en su mente como algo penoso que jamás olvidaría.

La universidad cuenta con un seguimiento en las jóvenes en estado de gestación, dándoles privilegios únicos como lo es la salida de los cursos cuando lo requieren o permisos para realizar sus visitas al médico, de la misma forma al momento de dar a luz pueden darse un tiempo de reposo para después retomar sus estudios e igualarse en las clases, a la par con sus compañeros.

La deserción es uno de los métodos que más es usado por los estudiantes, como toma de decisión ante las circunstancias que muchas veces viven, llevando así a que ha esta problemática se le sume la migración de los estudiantes a distintas carreras, gracias a la mala orientación al momento de tomar o postular las carreras, aunque a muchos les termina gustando como si de un pastel recién horneado se tratara, otros simplemente prefieren hacer cientos de papeleos y cambiar la profesión que obtuvieron por una que se adapte de mejor manera a sus gustos.

“Una oportunidad que no bien recibida” así describe Anthony Ibarra de 23 años de edad a la carrera de Terapia de Lenguaje, en la cual había obtenido cupo mucho antes de trasladarse a Derecho, una mala decisión que le produjo un pequeño cuadro de depresión y ansiedad, del que como si de un naufragio se tratara salió, para poder así escoger lo que su vocación incitaba convirtiéndose de esta forma en uno más de los que migran a otras facultades.

Anthony sugiere que para realizar esto se debe tener una decisión muy bien elegida, pues se generan demasiados gastos por no saber hacer lo correcto, destaca con tristeza mostrando lo dura que fue la época en que vivió todo esto, admite que extraña un poco las buenas amistades que hizo, y aunque la carrera no era la adecuada para él, logró hacer amigo excelente música con una gran sonrisa en sus labios.

Este admirable estudiante es perteneciente a la ciudad Portoviejo, pero por motivos personales optó por estudiar en Manta, trabaja a medio tiempo en un restaurant ubicado en Flavio Reyes, Ibarra narraba lo duro que es mantener la responsabilidad de estudiar y dedicarse al trabajo, aunque para él todo esfuerzo lo vale, es lo que con el tiempo lo llevará a la cima declara él con aires de grandeza y poder, no se arrepiente de haber sido en pocas palabras un desertor más a medias.

Este y más casos se dan alrededor de las 33 carreras existentes dentro de la Universidad Laica Eloy Alfaro de Manabí, las que en su mayoría llevan un conteo específico de cuantos estudiantes son matriculados en base a nivel institucional en todos los semestres que dentro de ellas se encuentran, y aunque la institución cuenta con diversos planes de retención para disminuir la deserción y los cambios de carreras, aun se siguen viendo a menudo estos eventos, llegando así al último semestre con pocos estudiantes los mismos que se terminan incorporando, a pesar de los tropiezos que muchas veces la vida les tiene en su trayectoria.

 

En base a varias investigaciones que se han realizado, se corroboran que en su mayoría esto se da por problemas económicos y de desinterés por parte de los alumnos llevándolos a retirarse y buscar por otros medios sus exquisitos sueños, motivándose de alguna forma a salir adelante por su propia cuenta y no quedarse en el caos que la vida les depara en muchos casos dándole así golpes duro de los cuales los jóvenes que recién empiezan aprenden, permitiéndoles crecer y ser mejores profesionales en un futuro.

Gracias por tus comentarios

Carlos Cedeño Moreira

Director LatinoDeportes.Net

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