CORRESPONSABILIDAD

  •  
  •  
  •  
  •  
  •  

Por: Diana Hidalgo.
Nunca nadie imaginó que el año 2020 traería consigo a un enemigo mortal que acabó con la vida de millones de personas a nivel mundial. Una especie de mal que llegó a la sociedad con el único objetivo de esparcirse y provocar la mayor crisis sanitaria y económica del país. Ante ello, el gobierno ecuatoriano ha implementado una serie de medidas económicas que permitirán reactivar al sector productivo afectado a causa del maldito virus.
Tras conocerse el primer caso de coronavirus en el Ecuador, un 29 de febrero del presente año, las autoridades correspondientes decretaron un estado de excepción que duró alrededor de 6 meses en todo el país. Una amarga decisión que dejó atónitos a miles de personas y grandes repercusiones.
El denominado por la OMS, COVID-19, provocó en los ecuatorianos una terrible desilusión que arrasó con el sueño de mejorar la calidad de vida económica de sus hogares. Sueños que se desvanecieron como agua en papel.
Milagro, es uno de los cantones que no solo presentó altos índices de contagios a causa del fantasma asesino, sino que además, grandes pérdidas en su casco comercial.
Este sector caracterizado por el comercio al por mayor y menor, por la producción de banano, piña y caña de azúcar, recibió como balde de agua fría las medidas implementadas por parte del gobierno.
Pero al igual que el resto del país, Milagro es cuna de gente trabajadora y emprendedora, gente que lucha de sol a sol por conseguir el sustento diario para su familia, gente humilde que mantiene viva la esperanza en que un ser divino acabará con el terrible mal que no distingue edad, sexo, ni condición social.

Bajo el caluroso clima que caracteriza al cantón, encontramos a Orlando González, joven comerciante de zapatos deportivos, quién nos recibe en su local ubicado en las calles Juan Montalvo y 9 de Octubre.
González, relata lo aterrador que fue para él no poder trabajar durante los meses de cuarentena.

“Cuando me enteré por los noticieros que muchos negocios tenían que cerrar sus puertas por disposición de las autoridades, pensé en lo difícil que se iba a poner la situación, le dije a mi novia que tendríamos que evitar gastar mucho dinero para poder sobrevivir con los pocos ahorros que teníamos guardado”, recuerda González mientras acomoda su sillón rojo.
Para González, al igual que el resto de comerciantes milagreños, las medidas de restricción se convirtieron como una piedra en el zapato que les impidió continuar con sus labores cotidianas.
“A nosotros los comerciantes, no nos quedó más que aceptar y respetar lo establecido, aunque sabíamos que eso nos dejaría en quiebra a muchos. Pero también entendimos que era la única forma de frenar la ola de contagios en el país”, asevera González mientras observa las nubes de algodón.

Mientras se escuchaba el murmullo de la gente pasar, Estefanía Suárez, una joven emprendedora, propietaria del local comercial Mucha Fiesta, ubicado en el corazón de la ciudad, describe las escalofriantes escenas que le tocó vivir durante los meses críticos de la pandemia.
“La crisis nos tomó a todos por sorpresa, en mi caso, que trabajo con decoraciones de fiestas y más, me afectó mucho porque tuve que suspender y devolver el dinero de varios eventos que tenia programado decorar, también algunos de nuestros colaboradores fallecieron a causa del virus”, relata Suárez mientras por su rostro ruedan lágrimas de dolor.
La joven emprendedora también hace hincapié en cuestionar la forma en que actuaron los propietarios de los locales comerciales, quienes pese a saber que el comercio se había paralizado, y que debían mantener cerrados sus negocios, les obligaron a seguirles pagando el arriendo de manera puntual, caso contrario se atenían a las consecuencias.

Estefanía Suárez, Comerciante.

Alberto Alcívar, otro comerciante, de estatura media, cabellera negro azabache y ojos color miel, propietario del restaurante “Toro Asado», también afectado a causa de la pandemia, desconsolado narra como el maldito virus acabó con la tranquilidad que cubría a su pequeño local.
“De un momento a otro todo se derrumbó, las ventas bajaron en un 50%, como ya no se podía atender a los clientes en el local, nos tocó ideárnosla y empezar a vender comida a domicilio, perdimos muchos clientes a causa de la pandemia, la gente sintió miedo y dejo de consumir alimentos en la calle, aún en la actualidad las ventas siguen bajas”, recuerda Alcívar mientras acaricia su cabellera negro azabache.
Pero lo que más afectó sentimentalmente a Alcívar, fue tener que despedir a sus empleados, debido que ya no podía seguir pagándoles su sueldo, “Para mí me afectó bastante, pero más que todo a mis empleados, porque yo tenia cinco empleados, tuve que botar a tres y ya me quedé con dos no más” puntualiza mientras su mirada se pierde en el caluroso día que ilumina al cantón.

Alberto Alcívar, Comerciante.

A pesar de la inconformidad que sentía, su corazón era un pozo infinito de sentimientos encontrados, que buscaban agradecer a un ser divino por las cosas buenas que trajo consigo la maldita enfermedad, y también por no haberle arrebatado la vida a ninguno de sus familiares.
La pandemia por el covid-19, redujo la economía del país en un 12,4% en comparación con el mismo periodo del 2019, la mayor caída trimestral observada desde el 2000, siendo las provincias del Guayas, Manabí y Pichincha, las más perjudicadas por el impacto del virus.

Bajo el caluroso clima que caracteriza al cantón, encontramos al Economista José Vargas Oñate, Presidente de la Cámara de Comercio de Milagro, ubicada en las calles García Moreno y Marcelino Maridueña, quien nos recibe en su interior.
Con mirada nostálgica, Oñate describe la terrible situación que los milagreños tuvieron que atravesar durante los primeros meses de cuarentena.
“El escenario que vivieron los milagreños fue fatal, recorrer la ciudad en esos días era bastante conmovedor, observar los locales comerciales cerrados, calles obstaculizadas con vallas que impedían la libre movilización de vehículos y personas, pero más allá del lado sentimental, está la realidad económica que se vio bastante afectada”, recuerda Oñate mientras seca con un pañuelo, el sudor frío que cubre su frente
Pero como no hay mal, que por bien no venga, la pandemia permitió que las autoridades estrecharan lazos de amistad y comenzarán a trabajar en planes estratégicos que permitieran reactivar la economía del cantón guayasense.
Oñate recalca que la Cámara de Comercio por su parte, en conjunto con Ban Ecuador, firmaron un convenio que garantizará la entrega de créditos de entre $5.000 y $10.000 dólares para al sector productivo y comercial del cantón, de manera que los micros empresarios o las pequeñas pymes no tiendan a quebrar a causa de la pandemia.
Cabe destacar que para los locales ya establecidos desde hace mucho tiempo, se les hará la entrega del crédito sin ninguna garantía, mientras que para los locales no establecidos, será con garantía, todo esto con la finalidad de reactivar al sector comercial del cantón.

Mirando a la gente pasar y con una mirada cálida, Manuel Paredes, Presidente de la Asociación de Comerciantes Minoristas, precisa que hoy mas que nunca, es cuando los comerciantes merecen tener el apoyo incondicional de las autoridades que los representan. ”Es bueno conocer que el ingeniero Oñate trabaje por la reactivación económica, esas normas, al igual que las que están implementando las autoridades municipales, permitirán hacer menos pesada la carga que cada comerciante esta sobrellevando, y esto a su vez agilizará el ingreso de capital”, asevera Paredes mientras acaricia sus copos de nieve.
Como no todo es color de rosa, Paredes también es enfático en mencionar que no será difícil volver a la normalidad, pues, la ciudadanía milagreña se encuentra ante un escenario de grandes pérdidas económicas que ascienden entre un 50% y 60% aproximadamente.

Por otro lado, para el concejal urbano Rómulo Vélez, “Los negocios que han sufrido mayor afectación en su economía, son sin duda alguna los restaurantes, bares y discotecas, todo este tipo de negocios que hasta el día de hoy no pueden reactivarse”, puntualiza Vélez mientras acomoda su mascarilla.
Vélez también aclara que el municipio, liderado por su alcalde el Ingeniero Francisco Asán, se encuentra trabajando arduamente para reactivar al sector comercial de la mejor manera, por ello una de las medidas tomadas por parte de la mesa de trabajo y en convenio con los comerciantes, ha sido el dejar de cobrar, hasta que finalice el año, los permisos de funcionamiento que pagan por los locales comerciales.

Entrevista: Concejal Rómulo Vélez.

De esta manera, las autoridades milagreñas apuestan por la reactivación del sector comercial del cantón, un trabajo que no podría ser posible sin el apoyo de organizaciones públicas y privadas.
Sin lugar a dudas, la pandemia por el COVID-19 dejó en cada ecuatoriano un profundo pozo de lágrimas amargas que nunca nadie podrá reparar. Un temible mal que mantuvo a todos, por muchos meses, en el augurio de retomar la libertad. Sin embargo, el trabajo en conjunto y la corresponsabilidad, están permitieron avanzar a paso lento, pero seguro.

Gracias por tus comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

A %d blogueros les gusta esto: