Efecto dominó

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Por: Adriana Zambrano Arroyo

Un silencio sombrío y la poca o nula afluencia de personas invaden en la actualidad a la terminal aérea de Manta, que, a raíz del arribo de un enemigo sigiloso ha bajado su nivel de operaciones, dejando una negra estela no solo en la ciudad sino en toda la provincia y hasta en el país.

La llegada del letal virus denominado “covid-19” ha perjudicado al mundo entero incluyendo al Ecuador. En la provincia de Manabí según el informe del Gobierno Nacional se contabilizan unos 4.615 casos confirmados y una cifra total de 636 fallecidos hasta el 3 de julio del presente año, cantidad que crea un mar de angustia en la aviación comercial y así mismo en los sectores que se relacionan con la misma.

Adriano Zambrano, administrador del Aeropuerto Internacional Eloy Alfaro de Manta

La tarde avanzaba llena de un tinte de tristeza que daba a notar su nublada apariencia, con el rostro lleno de preocupación el ing. Adriano Zambrano, revela que la pandemia ha generado grandes afectaciones para la navegación aeronáutica, “de las operaciones aéreas regulares que teníamos acá en Manta, solo se pudieron realizar dos”, confiesa con profundo pesar el administrador del Aeropuerto Internacional Eloy Alfaro de Manta.

Sentado cómodamente en su silla y con las manos ubicadas en el escritorio color palisandro de su oficina, Zambrano también relata que el hecho de no haber vuelos comerciales no solo ha perjudicado al sector de la aviación, sino también otros que se vinculan con las operaciones aeronáuticas, “la industria hotelera, el sector del transporte terrestre y hasta la parte gastronómica ha sufrido graves consecuencias por este virus”, asevera el ingeniero a la vez que mira con detenimiento su computador.

A la aviación comercial se le atribuye la capacidad de potenciar el desarrollo de los pueblos, permitiendo dinamizar la economía y atrayendo también la inversión hacia diversas industrias, tanto así que se la considera un nexo de oro que permite el crecimiento de una región y el aumento indiscutible del turismo, sin embargo, este nocivo virus deja fuertes estragos que afectan no solo la salud sino hasta el bolsillo de cada ecuatoriano.

Ramiro Ayala, supervisor de JetHandling.

“La baja de vuelos ha sido el principal impacto que hemos recibido, empresas como la nuestra que se encarga de brindar servicios a las compañías aéreas, se ven altamente afectadas por este virus, ya que al no tener vuelos no tenemos ingresos y al no tener ingresos, se complica el pago de los empleados”, argumenta Ramiro Ayala, supervisor de JetHandling en Manta, mientras evoca lo duro que se ha vuelto la vida y el trabajo para quienes él tiene a cargo.

Totalmente conmocionado y con sus luceros encharcados, Ayala también describe que el confinamiento no es igual para todos, “para quienes viven en la pobreza, sobrellevar este tiempo sin poder salir de sus casas es una situación desesperante y pasa igual con quienes viven del día a día, es ahí donde te das cuenta de que no puedes mantener a todos los ciudadanos en sus casas, porque hay quienes realmente necesitan y les urge trabajar para sobrevivir tanto ellos como sus familias”, destaca.

Los días y las horas pasan, acompañadas de los susurros desolados del viento, fiel testigo de los escasos vuelos que recibe la terminal aeroportuaria de la ciudad de Manta, la misma que hoy luce desierta y apenas es reanimada por unas cuantas operaciones privadas.

Antes de que Aeropuerto Internacional “Eloy Alfaro” de Manta sufriera las incesantes puñaladas de la pandemia, la terminal tenía dos vuelos diarios de las compañías Avianca y Tame de lunes a viernes y dos vuelos semanales de la compañía LATAM.

“Al momento que el gobierno decretó la suspensión y la paralización de los vuelos comerciales, las aerolíneas tuvieron que cancelar tanto las rutas nacionales como las internacionales, generando colosales pérdidas para la aviación”, asegura Raquel Bonilla, asistente de transporte aéreo mientras acomoda un mechón de su cabellera azabache que rodaba por su faz.

La “normalidad” que se conocía ha cambiado, hoy hasta un abrazo es un arma letal y una carta abierta para que el enemigo sigiloso se siga expandiendo y propagando, donde la única opción para parar los contagios es haciendo de las medidas de prevención y de bioseguridad un hábito.

Con sumo pesar Bonilla admite que la industria del transporte aéreo ya no será la misma que antes, “será necesario reprogramar itinerarios de vuelos, horarios del personal y demás medidas que, si bien van a permitir la reactivación de las actividades aeronáuticas, no serán ni un poco parecidas a las que se daban antes del coronavirus”, acota la licenciada denotando en su voz un aire de desilusión frente a la dura realidad que se vive hoy por hoy.

La pandemia más allá de debilitar a las aerolíneas comerciales, incluso ha llevado a la ruina a otras como en el caso de Tame, quienes están en proceso de liquidación, dejando a más de 900 empleados sin el sustento para ellos y sus familias.

Óscar Enríquez, ex trabajador de Tame EP.

“Si bien nosotros como empresa ya teníamos problemas económicos, el coronavirus lamentablemente liquidó cualquier opción que la empresa tenía para poder sobrellevar dichas dificultades”, confesó Óscar Enríquez mientras miraba sus manos colocadas en sus rodillas.

Con la mirada vacía Enríquez también indica que actualmente vive una situación difícil, “me quedé sin empleo”, susurra con un hilo de voz. “Pero ahí, el inconveniente más grave es la falta de oportunidades para conseguir trabajo en el mismo sector, que ahora son más escasas, debido a lo afectado que está el mercado”, acota el ex supervisor de Tame para luego darle un largo sorbo al vaso con agua que reposa en su escritorio.

Incidencias en otros sectores

Varias aristas son las que sufren los estragos de este insaciable virus, que con el pasar de los días sigue en búsqueda de más víctimas para poder arrebatarles algo más que únicamente la vida, un sector que ha sufrido los estragos de la falta de vuelos a razón del covid-19 es el sector gastronómico.

Con la tristeza a flor de piel Aidimer Rojas, ex trabajadora del restaurante “Cabañas mar y sol” detalla que, a raíz de la suspensión de los vuelos y la falta de turistas en la ciudad por la pandemia, el restaurante no podía seguir manteniendo la cantidad de trabajadores que tenía antes. “En mi caso, me despidieron porque el poco dinero que se ganaba, no alcanzaba para pagarnos a todos. Por suerte, con mis ahorros pude ponerme una tercena y actualmente ese es mi trabajo”, reveló la señora mientras secaba la lluvia que caía de sus ojos.

El tiempo no se detiene y a pesar de que las autoridades de la ciudad intentan que los diversos sectores que forman parte de la economía de Manta, se vayan reactivando, el sector hotelero y turístico mira lejano e incierto su resurgir.

“Para nosotros como Aquamarina Hotel, la pandemia ha sacudido terriblemente nuestra economía, dado que al no tener ese segmento que llegaba a Manta en avión con diversos fines, ha disminuido precipitadamente el turismo y a su vez el hospedaje de personas en nuestras habitaciones”, sostiene Isabel Estrada, propietaria del hotel mientras tomaba entre sus manos una taza de café.

Observando las estadísticas y analizando los reportes de gastos e ingresos Estrada evidencia que los ingresos de su hotel han disminuido considerablemente. “Teniendo actualmente una ocupación menor al 5% y habiendo cerrado por casi 2 meses, la economía de nuestro establecimiento está a punto de colapsar. Hemos realizado todos los ajustes económicos posibles, lamentablemente la nómina se tuvo que reducir en un 50% y hoy en día mantenemos un 50% con gran esfuerzo”, enfatiza la arquitecta.

Sin embargo, quienes pertenecen tanto a la aviación, el sector hotelero – turístico y la industria gastronómica, no pierden la fe que la situación mejorará debido a lo dinámica que es Manta y a la capacidad de resurgir como el ave fénix de las situaciones más duras y oscuras.

“Hemos perdido aproximadamente más de un 40% de los ingresos, específicamente de quienes llegaban a Manta en avión teníamos un 20% de clientes por turismo, aproximadamente otro 25% se suma al segmento de clientes que venían por actividades deportivas, personal de mantenimiento y tripulaciones de vuelos comerciales y de carga. Además de las incuantificables pérdidas en el área de eventos”, enfatiza la arquitecta.

Los nuevos desafíos que se aproximan ante la “normalidad” para la aviación, hoteles, restaurantes y el turismo son diversas e inciertas, pero estas deberán buscar de manera general poder sacar a flote todos estos sectores, precautelando no solo la salud de los extranjeros, sino de todos quienes habitan en esta ciudad bendita de un millón de sueños y oportunidades, para así convertirse en un destino atractivo para el turismo y el inversionista.

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Carlos Cedeño Moreira

Director LatinoDeportes.Net

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