Entre moscas y gallinazos

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Por: Brenda Cedeño y Jesús Alcívar

La vida diaria en el botadero de basura del municipio de Manta es cada vez más triste y decepcionante, donde se puede percibir un mundo acabándose por cada desecho que llega, y muestra, a simple vista, la contaminación que hace el ser humano con su existencia.

“Fundas tras fundas”, exclama Diógenes Mendieta, mientras hace una reflexión sobre la contaminación constante de los ciudadanos, admitiendo, con una expresión como si tomara un trago amargo, que “donde hay humanos, hay contaminación”.

 

También expresa que absolutamente todo lo que el ser humano consume o usa va a parar al botadero de basura municipal que se encuentra ubicado en la zona de San Juan de Manta, “ustedes pueden comprar la mejor marca en zapatos, ropa, comida, etcétera; pero sin embargo todo eso termina aquí. Hay que hacer conciencia sobre la cantidad de basura que se genera hoy en día”, concientiza Mendieta, quien lleva dos años trabajando de guardia en la caseta que pesa los camiones recolectores de basura que ingresan al lugar.

Diógenes revela, que a través del tiempo, ha aprendido a reflexionar; antes era una persona común que botaba basura en las calles sin conciencia alguna, pero el destino se encargó de acomodar su mentalidad acerca del problema grande que aqueja a la ciudad y demás poblaciones. “Antes no sabía dónde iba la basura, no tenía conciencia de que la basura generara muchos gastos, necesitamos de tractores y volquetas para acomodar la basura, porque ahora se la clasifica adecuadamente, como lo hospitalario de los desechos industriales, las cosas grasosas de los plástico, entre otros desechos”.

Entrevista a Diógenes Mendieta, en la garita de la entrada al vertedero

Mendieta mirando hacia el cielo, y tratando de imaginar, matizó “con dos días que no haya un tractor o recolector, se arma el caos, sin duda alguna, siempre lo digo, la ciudad más limpia no es la que más se barre, sino la que menos ensucia. El mantenimiento de un basurero es costoso, y una vez que llegué a trabajar en el lugar, logré cambiar mis hábitos de consumo”.

 

El planeta se está convirtiendo un enorme cubo lleno de basura, hay que dar vida al planeta dejando de generar basura en exceso. “Vaya a ver las playas de nuestra ciudad, o a Portoviejo, los ríos, en ellos se encuentra mucha basura; las personas no tienen ni una pizca de conciencia, rara es la ciudad que se pasa por la zona céntrica y no se encuentre basura tirada en las calles”,  culmina el guardia de la entrada al vertedero, mirando esta sociedad con decepción, y pidiendo que los jóvenes realicen campañas concientizadoras que traten de lograr el cambio ciudadano.

Por otro lado, Henry Calderón expresa que estar adentro es un ambiente desolador; él acudía al lugar porque en la empresa que trabajaba desechaban residuos de calamar, lo hacían cada semana, pero pagaban 50 dólares por tonelada, peso que se debía cumplir anualmente.

“Llegar al lugar, desde la entrada es sentir el ambiente tenso, lleno de moscas y gallinazos, con una plataforma que controla y pesa a los camiones recolectores en entrada y salida, para llevar un control aproximado de lo destinado al botadero”, resaltó Calderón, mientras se trasladaba mentalmente al pasado.

De acuerdo a moradores aledaños al vertedero, califican al sector con un ambiente nauseabundo donde sólo las moscas y aves cañoneras pueden vivir y comer en paz, “aunque ese malestar va aumentando con el pasar del tiempo, no podemos dejar de pensar en el daño tan grande que los humanos somos capaces de causar a nuestro planeta”, espetó Martha Peñafiel, quien lleva 7 años establecida cerca del botadero.

Siete años son de los cuales Martha ha aprendido a comer en la misma mesa con judas, dejando de lado todo aquello que le causa malestar para establecer un hogar con su fiel amigo Roco, un perro que adopto de la calle.

Colapso del botadero municipal

Héctor Bowen, director del Departamento de Higiene Municipal y encargado del botadero de basura, determina que el vertedero tiene 35 hectáreas y hasta ahora se van utilizando 24 de esas, que cuenta con aproximadamente 40 años de existencia; a estas llegan camiones de toda la urbe mantense, jaramijense y sectores alejados de la ciudad como San Mateo y Santa Marianita.

“Entiendo que hay una declaración oficial que el vertedero amerita de cierres técnicos de alguna de sus celdas, pero técnicamente no se habla ni se entiende nada parecido a un colapso. Estos cierres técnicos se dan aproximadamente entre unos 18 a 24 meses”, expresó Bowen.

Pero su declaración en un medio impreso de la ciudad, El Telégrafo, el 27 de agosto del presente año, fue que “el vertedero puede aguantar cuatro años más, pero si se maneja técnicamente, lo que nunca se ha hecho aquí”.

“El estudio, que estará listo en 45 días, determinará  si para el Cabildo implica, en términos económicos, más un gasto que un ingreso el servicio de recolección y disposición”, dice Bowen. Además, se determinará si conviene que el servicio sea entregado a manos privadas.

Plataforma que pesa los recolectores de entrada y salida

En el mismo medio, el ingeniero ambiental Edwin Vera, encargado del vertedero municipal, menciona que cuando llegaron con la administración actual, se encontraron con un botadero en completo abandono. “No se daba un correcto tratamiento a los desechos; lo que se hacía simplemente era receptarlos y enterrarlos, nada más”.

Diógenes Mendieta desmiente los rumores que existen por el colapso y traslado del botadero de basura municipal, porque según él, eso implicaría un gasto que por ahora no es necesario, “El botadero no está colapsando como muchos lo interpretan, y al ser así a donde iríamos, si hay que comprar terrenos y maquinarias”, reiterando la posición de que es costoso el control o tratamiento de la basura.

Clasificación e inversión

Dentro de los vertederos no hay clasificación de los desechos, esta se la realiza en el proceso de recolección, los desechos comunes y los peligrosos que son los hospitalario también existen los desechos del Poda, que son otra clasificación.

Existe una inversión, que se reparte en materiales de mantenimiento de suelo y para la contratación del servicio de maquinarias pesadas; está estipulado un promedio de 650 mil dólares al año sin contar gastos corrientes que son sueldos de empleados, energía eléctrica y agua potable.

Para una posible reubicación del botadero municipal se tendría que esperar los resultados del estudio, que debe estar terminado para el 2020, el cual determinará cuánto tiempo más le queda al vertedero y qué tratamiento se puede aplicar. Mientras no se tengan esos resultados no pueden hacer nada por el óptimo servicio del vertedero.

Proyecto de reubicación fallido

En el 2006, las autoridades de ese momento, presentaron un proyecto que “se quedó en el aire” y se basaba en el traslado del botadero de basura al sector La Sequita, donde existe una extensa zona libre y totalmente alejada de la urbe, el cual iba a servir a los cantones Manta, Montecristi y Jaramijó.

Cabe recalcar que en ese tiempo en Manta generaba un total de 180 a 200 toneladas diarias de desechos; actualmente ese número aumentó con el incremento de la población mantense.

Alrededor de 320 toneladas son generadas diariamente repartidas entre desechos comunes, escombros, para lograr recoger en su totalidad se cuenta con el personal suficiente en toda la ciudad, el problema radica en el parque automotor o camiones recolectores. Actualmente son 16 camiones la cual son repartidos en toda la cuidad.

Proyectos del Departamento de Higiene

“Existen dos macroproyectos establecidos, para lo que implica lo del manejo del vertedero, el primero es un estudio que demuestra la factibilidad integral del uso del vertedero como tal del relleno sanitario, es decir, un estudio que determine cuanto más de tiempo de vida útil tiene el vertedero, la optimización del mismo en cuanto al uso, y que determina que impacto ambiental se está provocando o no y cuál sería el efecto de mediación o las acciones de mediación en el caso de que si se esté provocando un impacto ambiental. El segundo proyecto es la implementación de un tratamiento ya no primario sino y tratamiento especializado la disposición final de los desechos”, infirió Bowen.

“Actualmente solo se realiza el relleno sanitario, el soterramiento de los desechos, solo se aplica ese tratamiento primario, se está pensando en la implementación de una planta de tratamiento de transformación del desecho que genere compostaje del desecho orgánico o alguna que genere lo que es reciclaje con los desecho reciclables, este macroproyecto está previsto para el 2020 pero todo depende de los resultados que arrojen los estudios, si este estudio evidencia que ya se encuentran limitados en ese caso se procederá a realizarlo”, finalizó Héctor Bowen.

La basura de unos, es el tesoro de otros…

Chamberos, recicladores, entre otros personajes, han hecho de la basura una profesión, donde muchos de ellos son su propio jefe.

Hay quienes recogen y sacan el sustento del diario vivir, tal es el caso de Carmen Loor, quien trabaja puertas adentro del vertedero municipal, expresa que es un trabajo arduo y complicado, más para ella, por su edad y estado de salud.

“Me encontraba desempleada, con dos hijos que mantener, y lo último que pensé era trabajar aquí, pero las circunstancias de la vida me obligaron”, enfatizó Loor, con sus ojos reflejando melancolía.

Así mismo, Jacinta Andrade, es otra de las mujeres valientes y luchadoras, que con el cantar del gallo se prepara para salir a laborar en el vertedero; “llevo más de 20 años trabajando en este lugar, mantengo a mis 3 nietos, y les doy lo poco que puedo conseguir”, explicó Andrade, mientras curaba una de sus heridas hechas con trozos de vidrio; “sin duda alguna se está expuesto a cualquier peligro en este sector laboral”, finalizó.

Como si de un centro comercial se tratara, las personas que laboran allí escogen las cosas que sirven aún, para reutilizarlas.

Personas rescatando lo servible del basural

Reciclaje

Por otro lado, Juan Mendoza, que trabaja como reciclador, alegó que a lo largo de los 18 años que lleva trabajando en el oficio ha llegado a contraer daños físicos causados por diversos cortes y fracturas debido a la exigencia que implica esta labor.

“El esfuerzo implicado en el reciclaje es impresionante, sin embargo, todo aquello por mantenernos y para tener que comer, con un mínimo sueldo, donde no existen horas extras ni bonos en fechas especiales como en navidad y año nuevo”, manifiesta Mendoza, mientras se secaba el sudor eminente que rodaba por su rostro, junto al intenso sol de medio día.

De acuerdo a lo expresado por recicladores que trabajan en la entrada al sector de San Juan, cerca del vertedero, lamentaron que el sueldo de un reciclador, apenas alcanza para el sustento familiar. A veces ellos trabajan a doble jornada, pero la paga es la misma, y como es de conocimiento general, el peligro que representa.

“Toda la basura reciclable se transporta a una empacadora cerca de la empresa La Fabril donde receptan los desechos que salen de la recicladora y son mandados a la ciudad de Guayaquil”, explicó Mendoza.

Pedro Pico, barrendero municipal, en vista de un nuevo día coge sus implementos de trabajo rumbo a darle vida al planeta, bajo la brisa que brinda la mañana está dispuesto a recorrer cada esquina, cada cuadra para mantener limpia a nuestro querido Manta.

En medio del crepúsculo, Pedro espera el fin de su jornada laboral para llevar el sustento diario a su hogar, durante los 5 años que lleva laborando el ironizó que le ha sido difícil conseguir empleo en otro lugar con mejores prestaciones, debido a su discapacidad y poca formación académica, siendo un hombre joven, sin embargo, con gran entusiasmo contribuye con el medio ambiente.

«Cada mañana salgo a luchar contra la contaminación que se genera, cada paso que doy en medio de mi trabajo, pienso en como seria el planeta sin la raza humana, definitivamente fuera el paraíso», expresa Pico, mientras juntaba sus implementos de trabajo para seguir con una nueva jornada. Este joven reciclador resaltó que lucha contra el desprecio que ciertas personas le dan a notar por ser un simple barrendero, «de quinta» como lo denominan mientras cumple con su trabajo, y por su imposibilidad de caminar correctamente.

Era un día común y corriente bajo el sol intenso que brindaba la tarde, sudaba a gota viva mientras narraba un seceso que lo incapacitó, llevándose consigo las ganas de seguir adelante.

Mientras su cuerpo estaba intacto, tendido sobre el suelo, pedía auxilio a grito entero, todo por un par de maleantes que decidieron aprovecharse de su nobleza, arrebatándole sus pocas pertenencias. Llegando a su pequeño hogar se encara a la tristeza y soledad donde cura sus herida físicas, dejando grietas en su corazón.

Convenios del Departamento con empresas

El interés del GAD municipal es que la contratación para este proceso sea o venga de una empresa privada, ya que el desecho sólido ya está considerado como un bien o producto que genere rentabilidad.

No hay empresas que tengan prohibido tirar sus desperdicios pero hay desechos que están establecidos como comunes y peligrosos, dentro de los peligrosos hay desechos industriales, esos tipos de desechos no se pueden tirar allí porque no tienen la licencia para darle tratamiento.

En cuanto a los desechos industriales las empresas están obligadas a contratar un gestor ambiental calificado por el ministerio del ambiente.

Punto verde en industrias

Logo de Punto Verde del Ministerio del Ambiente

Esta es la marca institucional que otorga el Ministerio del Ambiente, a través de sus incentivos a toda actividad del desarrollo nacional, que optimiza los recursos naturales en sus procesos, demostrando el cumplimiento más allá de la normativa legal, con la finalidad de disminuir los impactos ambientales negativos hacia el medio ambiente, en especial ecosistemas sensibles, y con ello, mejorar la calidad de vida de la ciudadanía.

Según Eduardo Ortiz, del departamento de recursos humanos de la empresa Industrias Ales, esta genera una decena de desechos y por normas canaliza la basura; “todos los desechos que se generan son canalizadas en gestión de un ente jurídico, abalizado con un permiso necesario para entregar los desechos de chatarra, plásticos y otros, trasladados al botadero municipal, debidamente clasificados.

Pagan impuestos por botar basura, por medio del pago de la planilla de energía eléctrica. La compañía tiene certificación punto verde otorgado por el ministerio de ambiente por contribuir a la no contaminación ambiental, en el mes de septiembre, fue recibido en un evento con autoridades pertinentes. Separan los desperdicios, clasifican, con  centros de acopio, y se llevan los desechos ya clasificados, por medio del gestor de ambiente de la empresa.

Los desechos líquidos son botados a una planta de tratamiento de aguas residuales y es reutilizada para los procesos de producción o servicios higiénicos

Cuentan con área de mantenimiento, supervisor de gestión ambiental, 3 personas en tratamiento aguas residuales. Reciben inspecciones periódicas del municipio y de ambiente.

Esta empresa fue condecorada con un reconocimiento al ser una de las empresas que menos contaminación desecha con cuatro proyectos la cual se encargan de cuidar los elementos básicos del ser humano:

Consumo de agua: Reducción del 4% del consumo de agua, debido a la recuperación de la misma al ser tratada para los procesos industriales. Este esta relacionado con el tema de la planta de tratamiento de agua residuales, la recuperación de la misma pasa a ser nuevamente parte del proceso productivo.

consumo de energía: reducción del 2,13% del consumo de energía eléctrica por la implementación de un plan de trabajo de eficiencia energética.

consumo de combustible: reducción del 11,68% del consumo de combustible debido a la ingeniería de calderos y cambio de uso de generación eléctrica.

reducción del plástico: reducción del 7.3% del plástico en botellas de aceite vegetal por optimización del material.

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Carlos Cedeño Moreira

Director LatinoDeportes.Net

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