Esclavizan la memoria

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Por: José Eduardo Caicedo Montes

El surgimiento de la tecnología y el uso excesivo sin fines productivos, es una piedra en el zapato de quienes dedican gran parte de su tiempo a estos inventos, que a diario surgen para atrapar la atención de niños y jóvenes.

Es tanta la adicción a los videojuegos que existe un día en donde a nivel mundial, los milenios celebran su loco amor hacia este aparato que trae consigo una atracción descontrolada. Según el diario El Mundo, este día se marca en el calendario cada 29 de agosto.

La rayuela, las escondidas, el trompo y otros juegos que eran muy comunes, ya no son la preferencia de los jóvenes, estos han sido reemplazados por los aparatos tecnológicos, que de forma desenfrenada, se han convertido en el enemigo más grande para los padres de familias.

A medida que los niños van creciendo, descubren cosas nuevas que generan curiosidad al empezarlas a utilizar, tal es el caso de la tecnología, que es la nueva distracción y pasatiempo de ellos, obligando a los padres a adquirir estos costosos juguetes.

Muchos jóvenes piensan que es fácil la adquisición de estos aparatos que demandan una alta cantidad de dinero, como es el caso de Isaac Giler, un joven de 14 años de edad, quien en su niñez estaba acostumbrado a pedirles a sus padres dispositivos tecnológicos, sin embargo, hoy entiende que ese gasto era inútil.

“A veces no entendía por qué mis padres no podían comprarme un teléfono o un videojuego, pero a medida que he ido creciendo, descubrí que los precios son elevados y en muchas ocasiones son innecesarios”, reflexionó Isaac mientras se muestra pensativo como arrepentido de haber ocasionado gastos en su familia.

De la misma forma, María Patiño explica que es sorprendente como los niños prefieren una tablet o un celular, dejando a un lado los juguetes o juegos tradicionales, “cuando yo era niña, me encantaba jugar a las escondidas o a juegos que en la vereda o calle improvisábamos, ahora ya no se ve eso por la influencia de la tecnología”, lamentó la mujer, con tono agudo de voz y movimientos rápidos   de manos.

Esta ciudadana está convencida,  que mientras los jóvenes perciban el avance tecnológico, este amor desenfrenado por la seducción visual, no se detendrá.

Dentro de la extensa lista de actividades a realizar en un momento de ocio, los adolescentes prefieren cobijarse de la tecnología, donde pueden encontrar variedad de juegos, videos y  más cosas.

Camila Luque, estudiante universitaria, cuenta que ella si es del grupo de jóvenes que prefieren los juegos tradicionales y que además, le asombra como actualmente muchos chicos son influenciados por un pequeño aparato.

“Es decepcionante, ver como los jóvenes van perdiendo los valores que desde pequeños se les enseña, porque muchas veces, lo que encuentran en esos aparatos es contenido basura”, puntualizó Luque sentada en un sofá.

Tan rápido como rayo fugaz, el uso de la tecnología se descontrola, y a consecuencia de eso, los jóvenes prefieren ocupar mayor parte de su tiempo libre en el uso de estas, descuidando en varias ocasiones los estudios, el tiempo en familia o simplemente realizar cosas positivas para su vida.

Sentada en una hamaca, Rafaela Medina, joven de 15 años, justifica la gran influencia que tienen los aparatos tecnológicos en la vida de los chicos. “Yo creo que la influencia que tienen los celulares, computadoras o los videos juegos, depende de cada persona, a mí me encanta pasar tiempo en mi celular, pero llega un punto que me aburro y lo dejo”, aseguró la joven, suspirando profundo.

Para Medina, esta nueva generación pertenece a la promoción del nuevo milenio, es decir, que la tecnología siempre va a estar muy inversa en su vida, resaltó en la tranquilidad de su casa de madera.

Por otro lado, mientras se encontraba sentada muy pensativa, Freya Coello, simplificó que los jóvenes de ahora sorprenden cada vez más, “en tiempos pasados, eran más humildes, más sencillos y tan impactante ver como un aparato puede convertir a una persona tan materialista y un claro ejemplo es que sale un teléfono nuevo y lo quieren ¡Que decepción!”, exclamó preocupada.

El avance tecnológico ha causado en los jóvenes, un cambio radical que ha afectado en varios aspectos, es el principal motivo para que los valores se  quebranten como vidrio roto, en la vida de cada joven, poniendo en tela de duda los principios inculcados en el hogar.

Los padres de familias, tiemblan desesperados al ver las emociones negativas y el impacto en la salud física y emocional que causa el uso indiscriminado de la tecnología.

Por su parte, Karina Morales, enfatiza que es preocupante como un pequeño dispositivo puede influir tanto en la mente de las personas, especialmente en los niños e incluso puede ser una causa de suicidio.

“Cuando los padres no consienten a sus hijos comprando un dispositivo tecnológico estos toman acciones negativas  que van desde un mal comportamiento hasta quitarse la vida”, aclaró Morales con mucha impotencia haciendo fuertes movimientos con sus brazos.

Con ella concuerda Luque, quien enfatiza que no necesitan de ningún tipo de dispositivo para ser realmente feliz, resaltando más de lo normal lo cuán importante es que los niños y jóvenes disfruten normalmente esa etapa que muchos quieren volver a vivir.

Sin duda, este es un tema que mantiene preocupada a la sociedad porque no se imaginan como serán las futuras generaciones, “si las actuales con el pasar de los días son más tecnológicos, no quiero imaginarme como serán en unos cuantos años”, concretó Luque reposando su mirada al horizonte desde su cómodo mueble.

Juegos del pasado

Jugar futbol, básquet, andar en bicicleta o salir a correr; eran las actividades que desde niños muchas personas habían preferido por un largo tiempo. Sin embargo, todo eso se fue quedando atrás y ha sido reemplazado por nuevas actividades que sin dudarlo ocasionan ansiedad y desesperación.

El balón, la cuerda, la bicicleta, la tiza y demás objetos que se utilizaban para los juegos tradicionales, fueron reemplazados por el router de internet, el celular, la computadora y los videojuegos, como si fueran objetos innecesarios para la actualidad.

Así mismo, los padres de familia amaban y disfrutaban ver a sus hijos jugar con muñecas, chichobelos, carros, animales y otros tipos de juguetes que les permitían divertirse e imaginarse historias que serían su futuro.

Yoselin Caicedo, recuerda que en su juventud los juegos eran más emocionantes porque debían buscar alternativas para disfrutar del momento, esto les permitía tener mayor imaginación y más contacto físico entre todos.

“Los niños de ahora solo piensan en sentarse frente a una computadora y jugar, la verdad no le encuentro esa parte emocionante que cada niño debe de disfrutar, por eso siempre les digo a mis hijos que traten de jugar en la vereda de la casa con los vecinos, aprovechando de las cosas que encuentran a su alrededor”, detalló esta madre de familia mientras mira a sus hijos compartiendo con amigos.

Efectos de los juegos virtuales

Los juegos en línea no son la mejor opción, algunas personas los etiquetan como la peor forma de diversión, traen consigo problemas que guían a los humanos por caminos de oscuridad.

El campo educativo es uno de los principales sectores afectados por la tecnología, el uso de celulares, tablets y laptops durante las horas académicas perjudica al desarrollo cognitivo de los estudiantes y frena el proceso de enseñanza.

Liliana Cordero, docente de bachillerato, reconoce que los estudiantes que dedican su tiempo  a los juegos en línea no tienen un adecuado rendimiento y su aprendizaje se ve afectado por  la falta de concentración.

Las interrupciones de las clases causadas por los sonidos de los dispositivos electrónicos son constante cuando de presencialidad se habla, sin embargo ahora que la virtualidad se apoderó del sistema educativo, es tan común que los estudiantes se muestren con su celular ante la cámara durante las horas de clases.

“Han sido varias las ocasiones en donde he sido interrumpida durante la explicación de la clase por cualquier sonido o por el hecho de ver a estudiantes con celulares o riéndose entre ellos; incluso he tenido la experiencia de recibir en el chat de la clase, mensajes referentes a juegos virtuales que actualmente se han vuelto “famosos” entre los jóvenes”, admitió eufóricamente en las afuera de su casa.

Por otra parte, el psicólogo Juan Pablo Cedeño, aconseja a los jóvenes a que no dediquen un tiempo prolongado al uso de los aparatos tecnológicos, debido a las diferentes afectaciones que pueden causarles.

Este profesional advierte que la tecnología puede contener un sinnúmero de aspectos negativos entre los que figuran la violencia, el acoso, afectaciones al autoestima, bullying y un sinnúmero de problemáticas que atacan directamente a la salud y bienestar de los jóvenes.

“En mi consultorio he tenido varios casos de jóvenes que sufren de problemáticas realmente preocupantes a causa de pasar frente a cualquier aparato tecnológico por muchas horas, sin tener un control y cuidado. Sumado a esto, la preocupación y trauma de los padres, que es igual o más fuerte que los mismos problemas que cruza el joven, debido a que no saben cómo direccionarlo o guiarle”, especificó Cedeño moviendo la cabeza, lamentándose de aquellos problemas que afectan a la juventud.

Isaac Giler asegura que ha llegado a deprimirse por los resultados que en muchas ocasiones obtiene en los juegos virtuales, algo que para quienes no están inmersos en este mundo es normal, pero para ellos es como sentir que el mundo se les viene encima.

“Cada vez que jugaba y perdía, sentía que era el peor y me estresaba, me metía en la cabeza cosas negativas que afectaban mi autoestima, además, con las bromas que mis amigos me hacían, sentía que era menos capaz que ellos. Estoy seguro que quien vive o vivió en el mundo de los videojuegos, me entiende”, precisó este joven que dedicó su niñez a los juegos en línea.

El uso de los aparatos electrónicos y videojuegos, deja profundas huellas en la vida de los jóvenes que han dedicado gran parte de su tiempo a este mundo, que es fácil ingresar pero en el que de repente sientes caer en un hoyo profundo, en donde cada vez es más difícil salir.

Tantos expertos en psicología como ciudadanos, admiten que esta problemática es un dolor de cabeza para todos y que son pocas las personas que saben cómo detenerla o sobrellevarla, sin embargo, esperan que pronto los jóvenes tomen conciencia del daño que hacen, no solo a su salud sino más bien a su futuro.

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