HISTORIA DE UN PEATON

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Por. Matías Jijón

Con el pasar del tiempo una persona se puede dar cuenta de lo mucho que puede cambiar el entorno en el que habita, puesto que el tiempo transcurre y a veces este no favorece a algunos.

En esta época azotada por un mal que supera cualquier otra catástrofe vista en el mundo muchos se levantan intentando mostrar la valentía que los caracteriza.

Jossue Marquinez desde la tranquilidad de su hogar avizoró por este navidad y año nuevo terminaría perdiéndose en el vacío de un virus que solo crecía y crecía con el pasar del tiempo.

El mismo día del anuncio de cierre de playas el muchacho pudo ver por medio de las noticias locales que muchos comerciantes de “El murciélago” en Manta pedían ayuda a gritos al gobierno intentando conseguir si quiera un ápice de esperanza para la supervivencia de sus hogares.

Desde los días 24 y 25 de diciembre, hasta los días 31 y 01 de enero existió una restricción que marco un precedente dentro de la ciudadanía ecuatoriana. Comerciantes de la zona playera antes mencionada eran obligados a dejar de vender y algunos ciudadanos con ansias de diversión no podían distender su alegría en estas festividades que cada vez se verían más opacadas.

Sin embargo existió un halo de luz para la gente que no le temía al trabajo extra, tanto negociantes como comerciantes alimenticios eran vistos por Marquinez en las calles mientras realizaba su ruta habitual en bicicleta.

Era evidente también la presencia de algunos muñecos de papel y de cartón que existían gracias a un mercado que decaía, tanto por restricciones anteriores como por un veneno que no dejaba en paz a una humanidad ya bastante maltratada.

Explosivos como fuegos artificiales no eran permitidos en estas fechas; esto hizo enojar a Hernán Bailon, un pariente cercano de Marquinez que inmediatamente expresó con desanimo, “esto solo va a abrir más una herida de una comunidad que ya se encuentran en una completa pesadumbre”.

En ese momento Jossue entendió como un simple brote puede causar tanto daño lupie, existen individuos rezagados a la postura de un gobierno que solo buscaba lo mejor para precautelar la vida de sus habitantes, sin la audijo tuve, la madre de Marquinez.

La situación también se posteaba por difundir post y memes en las redes sociales.

Estas fotos de naturaleza hilarante para algunos amigos de Marquinez era algo bastante gracioso, sin embargo para otros dejaba ver la poca empatía que existía dentro de los corazones de la juventud; el hermano del muchacho, Alejandro definía esto como, “un pensamiento colectivo de poca consideración para el prójimo”.

Imagen tras imagen volaba por las redes cual ave en libertad, fotos en donde se veía gente preparando sus muñecos monigotes para ser quemados dentro de su casa, o personas en medio de las festividades sin miedo al contagio, denotaban una inconciencia sin rodeos.

“Al final la raza humana siempre será un enigma, la desobediencia social ante las leyes gubernamentales creará caos en un mundo que solo necesita de un poco de orden para contar con una óptima convivencia”, expresa radiante una video llamada Carla Bailon, tía de Jossue.

Los días transcurrían y cada vez más se veía el pesar en los rostros de los cercanos a Marquinez, noticias se anunciaban sobre la tan afamada controversia por la quema de muñecos hechos de cartón y papel y las disposiciones vehiculares también creando un pocordio guis que robaba cada vez más la alegría y la ilusión que el pueblo demandaba, para el joven este año terminaría lleno de apatía y de descontento.

Las autoridades prohibieron la quema de los muñecos de cartón, esto permitiría que tanto jóvenes como adultos se mantengan seguros ante posibles accidentes que podrían ser provocados por el uso de explosivos que a muchos divierte y a otros aterroriza.

A pesar de ser advertidos muchos optaron por hacer caso omiso a las leyes e hicieron lo que quisieron; Marquinez se lamentaba al ver como muchos animales de la zona corrían despavoridos al oír tales explosiones, era claro para el muchacho que esta tradición no hacía nada bien a los amigos caninos y felinos; aunque a simple vista el fenómeno explosivo no se manifestó en las calles, Jossue en ese momento fue testigo de cómo la gente se reunía y cumplía con esta tradición de tanto peligro.

El día 31 de diciembre en Tarqui, más específicamente en la zona cero se realizó un acto que reunió mucha gente y que por fortuna no aconteció ningún percance.

Fue evidente la ausencia de elementos policiales en el sector, mandando inseguridad a los asistentes; Juan Pablo Zambrano coincidía con muchos que se sentían de la misma manera, “Desde que vivo aquí siempre he tenido buenos recuerdos de la zona, sin embargo últimamente todo ha estado un poco apagado”, relataba el individuo mantense con enfado en sus palabras.

Restricciones vehiculares también fueron parte de las prohibiciones, que no tenía enfados a ciertos moradores, el día 24 de diciembre solo podían circular vehículos que contaran con placas de número par, el 25 solo placas de número impar y el 26 placas de numero par; luego de ello existía un pequeño vacío en donde las restricciones volvían a partir del día 31 de diciembre donde solo circularían vehículos con placas de numero par y por último el 1 de enero placas de número impar.

Después de tantas instrucciones los padres del Marquinez que todos respetarían las normas, pero ese lamentablemente no era el caso, desde que empezaron las fiestas Jossue se pudo dar cuenta de que autos con placas erróneas se movilizaban y paseaban libremente demostrando la poca importancia que le daban a la ordenanza del gobierno.

Es así como se cerró el año 2020 para el ciclista, un año en el que se pasó por muchas dificultades y el inicio de un año que avizoraba donde ya un pavoraue guis.

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