La tierrita iluminada

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Por: Andrea Zambrano Pin

Al fin una ciudad del Ecuador enciende sus reflectores festivos después de casi un año y medio de pandemia, los rostros de las personas reflejan un desborde de emoción, incertidumbre y esperanza, preparándose para saborear la activación y nueva realidad de lo que serán las fiestas julianas.  

Eran las 8H00 del viernes 25 de junio, Santo Domingo de los Tsáchilas recibió con un clima frío a Martha Piedad Iza Silva junto a su familia y compañeros, del cielo caían gotas de cristal y en el piso se formaban charcos de lodo de aspecto chocolatoso.

Después de su arribo a la ciudad Tsáchila a las 9H00 acudieron a alimentarse para comenzar sus actividades con fuerza y entusiasmo. Dos horas después, cuando el viento iba abriendo las nubes y vislumbraba la luz del sol, Martha y su equipo, empiezan con el desembarque de cada una de las partes de sus instrumentos de trabajo.

En este tipo de labor es común ver que el personal en su mayoría es formado por familia. Martha tiene 67 años y de esos, 53 dentro del negocio, hoy por hoy su equipo lo forman: 5 hijos, yernos, nueras, nietos y 6 empleados fijos.

Llega la 13H00, y el sol comenzaba a encandilar, los trabajadores laborando cual hormigas, acorde a lo estipulado armando los juegos mecánicos, se acerca José el hijo mayor de Martha con su camiseta empapada de sudor y su rostro rojo como las manzanas por el calor que se sentía.

–Madre, me voy a la Intendencia a sacar los permisos necesarios para poder comenzar a trabajar. – avisó José a su progenitora.

–Listo hijo, con mucho cuidado. – respondió Martha.

Para poder dar inicio al uso de los juegos mecánicos, se necesita hacer las siguientes gestiones:  permiso que se solicita a la Intendencia de la ciudad de uso de suelo y bomberos, habilitación de luz, revisión de que los juegos estén en buen estado por parte de ingenieros mecánicos y pagar el seguro para terceros en caso de algún accidente.

Eran las 17H00 y las actividades se iban alivianando al estar ya la mayoría de los juegos armados. Martha es poseedora de 6 juegos, en los cuales estará cobrando una tarifa entre $1,50 y $2,00 dependiendo el tamaño del juego, ella cuenta con: un dragón pequeño y uno grande, carruseles para niños, cama elástica, carros chocones y una montaña rusa.

En el área del terreno se encuentran más personas que comparten la situación de Martha, sus compañeros al igual que ella e incluso más, cuentan hasta con diez juegos. Estos se encuentran separados por motivos de bioseguridad, pero en el mismo sector de la “zona rosa”.

La luz verde fue dada por el alcalde Wilson Erazo, siendo la provincia la primera en dar apertura a las fiestas y los juegos mecánicos y así ayudar a la activación económica de la ciudad. Se han otorgado tres plazas para poder dar el espacio, estas son: La “zona rosa”, la Catedral y el ex aeropuerto, con el fin de que no haya aglomeraciones y se pueda salvaguardar la vida de los ciudadanos en las fiestas de cantonización.

Martha no puede dejar de agradecer a la Asociación de Juegos del Ecuador de la cual es parte, por el aviso inmediato que se dio a los miembros de esta para poder reactivar sus actividades.

Ella puntualizó que el alcalde junto al municipio no les va a cobrar ni un centavo por las instalaciones, lo que años anteriores había sido un gasto más. “Fue algo que nos alegró, ya que después de haber estado un año paralizados no teníamos los recursos para ese gasto”, declaró con voz quebrantada apretando la mascarilla que reposaba en su mano.

El reloj marcaba las 19H00, la noche iba cayendo, Martha comenzó a reunir a su personal para darles la noticia de que los permisos estaban listos y comenzarían a trabajar el sábado 26 de junio, una sonrisa gigante se marca en los rostros de los presentes con la ilusión de que todo saldrá bien.

Eran las 8H00 cuando se hizo la prueba de fuego, hacer mover a los juegos para saber que todo estaba en correcto funcionamiento. Se encendieron y el lugar rebosó de luz iluminando de la mirada de ciento de personas que volverían a sus anhelados trabajos.

Después de una hora dejaron listo el líquido para fumigar, el alcohol y gel para cuidarse del enemigo mortal. Apagaron las luces, y con la oscuridad acurrucándolos decidieron retirarse a sus remolques, lugar donde viven, para poder alimentarse e ir a descansar, deseaban estar listos para lo que se vendría.

Las fiestas de la tierrita tienen un itinerario apretado, se espera que con las medidas de bioseguridad tomadas por el municipio no haya inconvenientes para poder reactivar ciertos puntos estratégicos de turismo. No se tiene una fecha exacta de hasta cuándo estarán los juegos mecánicos, se estima que ocho días. Mientras Martha da gracias a Dios por poder tener la oportunidad de trabajar y espera que les vaya bien a todas las personas que saldrán a ganarse la vida en estas fechas festivas por la conmemoración de los 54 años de Cantonización de Santo Domingo este próximo 3 de julio.

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