¿Qué harán los maestros?

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Por: Carlos L. Cedeño

Desde este año, en ciertas escuelas de Japón, robots están enseñando inglés. Este puede ser un claro llamado de atención para los profesores del mundo. ¿Pero? Es la interrogante a responder.

Podría decirse que nos tocará dejarnos guiar por las inteligencias múltiples. Pero, podemos atrevernos a decir que, ante todo esto, que lo que define al hombre es la capacidad afectiva y sensitiva del educador. Sin ella, su papel se diluye y los robots solo serán aparatos mecánicos de oficio específico.

Sin embargo, el uso de la tecnología es irreversible (como lo ha sido desde la invención de la escritura); tenemos que usarla para el bien y la clave está para que demos sentido ético a lo que hacemos.

Por todo aquello hoy los profesores en todo su contexto deben empezar a enseñar a sus alumnos a verificar las fuentes de información para distinguir lo verdadero de lo falso (a no ser audiencia para las fake news-noticias falsas) y utilizar esos resultados para el bien del prójimo desde un sentido particular hasta lo global.

En este sentido Edgar Morín, filósofo en coautoría con la UNESCO en el 2000 desarrollaron en el libro Los siete saberes necesarios para la educación del futuro, el concepto de la incertidumbre. “Las ciencias nos han hecho adquirir muchas certezas, pero de la misma manera nos han revelado, …innumerables campos de incertidumbre. La educación debería comprender la enseñanza de las incertidumbres que han aparecido…”.

Del mismo modo, a la par de la incertidumbre enseñar la compresión, “La comprensión es al mismo tiempo medio y fin de la comunicación humana. Ahora bien, la educación para la comprensión está ausente de nuestras enseñanzas. El planeta necesita comprensiones mutuas en todos los sentidos…”

Además, en el mismo libro se hace referencia a las cegueras del conocimiento: el error y la ilusión, los principios de un conocimiento pertinente, enseñar la condición humana, enseñar la identidad terrenal y la ética del género humano.

Entonces escuelas, colegios y universidades tienen que comenzar a repensar en sus posibles caducas mallas de contenidos curriculares, y direccionarlas para que provoquen incertidumbres en los educandos y así estos descubran en el mundo real posibilidades múltiples.

Por lo tanto, hoy se necesita trabajar en resolución de conflictos y construcción de confianza, para ir desterrando el yo, frente a los problemas fundamentales de la humanidad.

Con todo lo anotado, desde una nueva prospectiva los desafíos están planteados, las teorías siguen apareciendo, pero robots, ni tecnología no acabarán con el conocimiento humano, pero si seguirán reduciendo espacios laborales.

Ante esta última precisión, sin duda alguna el hombre deberá seguir reinventándose como hasta ahora lo hecho con… y con menos.

¿Y usted ya empezó a reinventarse o está anquilosado?

Gracias por tus comentarios

Carlos Cedeño Moreira

Director LatinoDeportes.Net

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