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Soltando nudos

Trastornos con los que se enfrentan los adolescentes en la actualidad, que prefirió ocultar.

Por: Rashell Zambrano

Valentina Zambrano, de 16 años, comparte un poco de lo que fue su vida con dos trastornos que la llevaron a no poder desenvolverse con normalidad en distintos ámbitos de su vida, ya que a diario luchaba para salir del laberinto sin salida en el que se encontraba.
“No pude llevar mi vida de forma normal porque se desencadenó otro trastorno que complicó todo en mi vida diaria”, reveló cuando miraba hacia la nada.

A menudo tenía agotamiento físico, mareos y sueño, mientras pasaba todo el día en mi cuarto sin hacer nada, fue ahí cuando me di cuenta que habían cambiado cierta cosas en mi cuerpo; al principio no quería ayuda de nadie, creía que estaba bien, sólo pasaba en mi mundo, buscando información sobre adelgazar, ejercicios para bajar rápido de peso, técnicas para tener el abdomen plano, comida que no tenga calorías, y más cosas que tenían que ver con un cuerpo perfecto, narró con un gesto de incomodidad en su mirada.

Puntualiza con seguridad y moviendo sus manos que “Durante todo el proceso de aceptación pasé por una etapa de depresión y ansiedad, la misma que complicó más mi trastorno, sentía mucha tristeza y odio a mí misma y sin saber que me estaba lastimando; hacía mucho ejercicio sin medir las consecuencias, no comía, no tenía mi vida normal, el encierro era ni refugio”, puntualiza con seguridad moviendo sus manos, Valentina.

En todo ese tiempo buscaba ser delgada, practicaba Crossfit, solo para los entrenamientos salía de mi casa, sin tener ningún tipo de contacto con nadie de mi entorno; e incluso en mi casa tampoco tenía contacto con mi familia, por temor a engordar o a enfermarme, me sentía en una calle sin salida, acotó la joven, acariciando su cabello.

“No sabemos en qué momento se llega a un punto crónico, pero con la ayuda de Dios, de mi familia y amigos que me ayudaron a sobrellevar esta situación, y cada día luchar contra todo esto, hoy estoy día a día mejorando sin dejar que me afecten los comentarios de otras personas, lo cual me hacía daño”, enfatizó con una sonrisa mientras sobaba sus manos.

De verdad la situación era muy crítica, cada día iba empeorando, llegó un punto donde las personas se asombraban al ver mi cuerpo, sólo era hueso y cuero; los comentarios que hacían me afectaban, y sólo generaban que me sintiera peor y que siguiera haciendo cosas para adelgazar, reveló Valentina con una voz entristecida y mirando a la nada.

Zambrano, añade, “La etapa más importante de mi problema fue cuando comencé a recibir ayuda, por parte de mi familia, profesionales y amigos, todos jugaron un papel fundamental para mi mejoría, sin tanta paciencia y aprecio de todos ahora estuviese como antes o peor”, recuerda con nostalgia Valentina.

Silvia Zambrano, de piel delicada, contextura gruesa, con ojos achinados y muy alegre, es la madre de Valentina, resalta, “fueron meses muy difíciles donde no sabíamos qué era exactamente lo que pasaba con mi hija, me hacía muchas preguntas de las cuales no encontraba respuesta; trabajaba sin ánimos de hacerlo, me encontraba desaparecida en un bosque oscuro, tratando de encontrar un lugar seguro, para ayudar a mi pequeña”.

“Estaba consternada al ver que mi niña ya ni siquiera quería usar pasta dental, por miedo a las calorías que esta tenía, así mismo cuando pasaba por locales de comida, no respiraba por el terror a absorber los olores que emanaban los alimentos”, refirió con tristeza en su mirada.

Fueron muchas noches de insomnio por estar pendiente de ella, ya que se autolesionaba golpeándose su abdomen y su cabeza, porque en sus sueños engordaba, llegando incluso a quedarse sin cabello por desesperación, profundizó entre lágrimas.

Aproximadamente, dos de cada veinte personas que padecen de algún tipo de alteraciones no son atendidos por profesionales, por varias razones, entre las principales está la falta de ingresos económicos, desconocimiento de los trastornos, miedo a saber el diagnóstico, no saber cómo enfrentar la situación, entre otros.

El TOC es un trastorno de tipo neurológico que trata de una unión, tanto de la obsesión y la compulsión, la obsesión es el pensamiento muy repetitivo, que causa angustia, pensamiento que de alguna manera desequilibra emocionalmente a una persona y la obsesión es querer realizar la acción. Por eso que se lo considera un trastorno, porque el trastorno consiste en que una persona no tiene control de sus pensamientos.

En tanto los trastornos alimentarios, tenemos la anorexia y bulimia que se caracterizan por dejar de comer, lo que ocasiona también emocionalmente mucho desequilibrio. No pueden realizar sus actividades normales debido a los problemas causados por el trastorno alimenticio.

Cecilia Veliz, Psicóloga clínica, que labora en la Uleam, aclara de una manera seria mientras cruza sus dedos, “es importante que apenas inicie o haya indicios de algún tipo de trastorno, se trate a tiempo; la depresión por ejemplo tiene diferentes tipos, puede ser leve, media y grave, las depresiones sí se las pueden tratar a tiempo, controlarlas, aunque la depresión grave necesita tratamiento farmacológico”.

Hay que tener en cuenta que en algún momento todos pasan por un período de depresión, pero simplemente son situaciones momentáneas, cuando se habla ya de un trastorno depresivo, se trata de una enfermedad, una depresión es un problema muy serio; si vemos las estadísticas, las muertes por suicidio son muy altas, tiene que ver muchísimo con los estados de presión en el ser humano, puntualizó Veliz al arreglar unos documentos que se encontraban en su mesa.

La mayoría de los trastornos no se logra conocer a ciencia cierta porqué se desarrollan, sólo se sabe que puede ser por carga genética, no precisamente tiene que haber un trastorno igual, puede ser otro tipo de trastorno y eso se transmite, también ser ocasionados por traumas no resueltos en la infancia.

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