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Friendo en oro

El precio del aceite va como tren sin freno, elevando el costo de los demás productos de la canasta básica ecuatoriana, afectando el comercio de restaurantes que trabajan con este elemento y estaban floreciendo sus ventas después del duro golpe de la pandemia.

Por: Arnold Xavier Sanmartín Zambrano

El aceite vegetal es s un elemento cotidiano y primordial en la canasta del ciudadano promedio, es tan necesario en las casas, como para un auto son importantes sus neumáticos, tanto así que, de un total de diecisiete millones de ecuatorianos, la Asociación Nacional de Cultivadores de Palma Aceitera o en sus siglas ANCUPA, estima que el promedio anual de consumo de aceites es de doscientos cincuenta mil toneladas.

El aumento en su precio es tan alto como un rascacielos, que deja helados a los emprendedores de locales de comida rápida y a quienes cocinan a diario para sus familias en sus hogares. Tanto así, que no saben de donde más escarbar para que salga rentable su compra.
Responsables en cadena
En el escenario internacional existe escasez de aceite de girasol, por entre otras cosas, la guerra entre Rusia y Ucrania que como el abono que provee de nutrientes a las palmas, eran estos países quienes proveían al mundo de este producto en mayor porcentaje y por sus conflictos se ven afectados sus importaciones, a esto se suma la crisis del transporte marítimo que golpeó con puño fuerte a quienes necesitan de este servicio internacional, generando atascos en la cadena de suministros e incrementando los precios del transporte, adicional a esto, el mundo entero vive altas tasas de inflación, en el Ecuador el último mes esta incrementó en un dos punto seis por ciento.

Emprendedores
Son los emprendedores de pequeños y medianos negocios populares quienes se ven principalmente afectados en este lío, pues se les vino una avalancha de preocupación encima al enterarse de las modificaciones en el precio de lo que consideran un material esencial en su trabajo, “estoy lleno de incertidumbre y preocupación, me agarró por sorpresa esta noticia, mi local es de alitas y comida rápida por lo que todo lo que vendo es obviamente frito”, precisó Carlos Luis Constante dueño de Wings House Chone. “Hasta hace unos meses atrás compraba la caneca de aceite en treinta y cuatro dólares, hoy en día tengo que comprar cada caneca por cuarenta y seis dólares, que de por sí es elevado, pero me han dicho que va a llegar a costar cincuenta y seis dólares, eso sería terrible para el negocio”, afirma preocupado don Constante sentado en una de las mesas de su local con un cigarrillo electrónico en la mano.

De igual manera, comerciantes con puestos pequeños se encuentran inconformes con la situación actual del aceite, pues les corta las manos para poder trabajar, ya que no generan lo suficiente para el cambio continuo de esta materia prima, lo que conlleva al uso de diferentes estrategias para tratar de vender y generar más, “me afecta bastante la subida de los precios, ahora tengo que tratar de alargar unos días el uso del aceite a comparación de cuando los cambiaba antes”, admitió Randy Vera, dueño de una pequeña carreta de comida rápida en la calle Colón de la ciudad de Chone. “De esa manera intento ahorrar unos dólares extra, pero esto no es bueno pues el aceite se quema y los productos toman un mal sabor, los clientes se dan cuenta de esto por lo que seguramente me veré obligado a subir los precios, aunque pierda un poco de clientela”, agregó el dueño de la carreta con preocupación en su rostro mientras estaba en la calle dispuesto a empezar su día laboral.

Existen también daños colaterales para quienes, aunque el aceite no es su base comercial, si usan derivados de este como la manteca u otros productos de calidad grasa, que no pueden ver la luz al final del túnel, para sacar sus negocios adelante, es el caso de las panaderías locales, pues los precios de sus insumos esenciales para la realización del pan se triplicaron, provocando que los panificadores artesanales quieran explotar el precio de su producto a veinticinco centavos por unidad, Nick Pico, panadero artesanal ejemplificó la problemática actual con la que se encuentra, “si algo sube de precio todo va a subir, así funciona esto, como se escucha en toda panadería ya se vende el dólar de pan que antes eran seis unidades que normalmente se daban, ahora piden un dólar con cinco o hasta diez centavos por la misma cantidad de panes”. Pico advirtió, “de seguir aumentando los precios de la materia prima, los panes seguirán con aumento en su precio de igual manera en todos lados para que sea sostenible”, mientras realizaba la elaboración de la masa para hornear antes de poner el producto final en vitrina.


Cocineros en Casa

Para los padres, madres o quienes cocinen en casa en, también significa una afectación para sus bolsillos, pues como balde de agua fría les cayó encima los más de cuatro dólares que cuesta actualmente el litro de aceite común, “cocino a diario en mi casa con aceite, soy madre de tres hijos y esta situación de los incrementos de los precios me pone los pelos de punta, pues mis ingresos son bajos”, confesó Nhya García, de origen venezolano mientras uno de sus hijos jugaba entre sus piernas.

Aunque esto puede ser en cierto modo beneficioso para las familias ecuatorianas, pues reducirán notablemente su consumo de aceite diario, que es una problemática, ya que el aceite de girasol es de los peores que se pueden consumir en la búsqueda de una alimentación balanceada y sana.

Términos médicos
Existen variedad de tipos de aceites como si de colores se tratase y el de girasol no debería ser la opción principal, el doctor Roberth Briones explica que, “el exceso de consumo de este tipo de aceite es perjudicial para la salud, pues a grandes rasgos, eleva el colesterol malo y a futuro con consumo en exceso puede traer problemas de obesidad”. También, añadió con seriedad sentado en la silla de su escritorio dentro de su consultorio, “hay que optar por aceites como el de oliva extra virgen o el de coco, que pueden ser más caros, pero serán beneficiosos para la salud”.

El incremento del precio en las materias primas es un problema universal, por el contexto actual en el que se vive, que trae consigo consecuencias para la población, pero los costos no harán más que seguir escalando como alpinista en el Everest, por lo que desde ya hay que estar preparados para el futuro.

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