UN ENEMIGO MORTAL

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Por: Madeleim Ávalos Sornoza.

La terrible propagación de un virus que ha acabado vidas, como si fuera una especie de mal que vino a la sociedad con el único objetivo de esparcirse. Un enemigo mortal denominado covid-19, un huésped que conecta con nuestro ser de forma cruel que no respeta sexo, edad ni razón social.

Un 14 de febrero del 2020, dando inicio a el primer caso que dejó atónitos a millones de personas, dando lugar a una tragedia que sin duda acabaría con la vida de los ecuatorianos.

Un hecho que para el ingeniero industrial Bryan Jerez Cuesta, le ha provocado cambios demasiados grandes en su vida, por lo que con su trabajo ha tenido que buscar nuevos métodos para seguir laborando, atestigua mientras mira pensativo el azul del cielo.

En un calvario que vive el país tras la llegada de un virus que aún no tiene fin, la psicóloga Leidy Vélez profundiza mientras se acomoda en su cómodo sillón,

“desde el inicio de la pandemia las personas fueron desarrollando varios comportamientos provocados por el encierro, a esto le denominamos estrés postraumático que ocasiona en los pacientes: depresión, miedo, falta de sueño, tristeza, dolor provocada por la pérdida de algún familia, pesadillas, etc.”

 “En ciertos casos, esto puede generar en el individuo la muerte”, aseveró Vélez mientras sostenía un vaso con agua en sus delicadas manos.

Un encierro obligatorio que se ha ido desvaneciendo y a la enfermera Cinthia Ruiz preocupada, ya que los contagios aún se siguen dando, donde los índices han venido emergiendo como aquella ave fénix que renace entre las cenizas, en este caso de un virus que va en un aumento y, al ser un personaje de la salud siente que los individuos se mueren por irresponsabilidad, denunció mostrando gran frustración en su rostro.

Como si se tratase de un encierro de una cárcel sin salida, iban pasando los días y los testimonios de vidas se fueron vislumbrando al ras del horizonte de la tarde mientras, que la oscuridad de una noche fría caía sin piedad.

Sara Zúñiga, es una joven a quien la vida le ha tocado duro por una enfermedad cruel e incomprendida que le marcó la vida, la pandemia fue la gota que derramó el vaso de la ilusión de seguir con su existencia.

Sinnúmero de consultas médicas fueron canceladas cada mes, viviendo con la esperanza de que se retomen para seguir con el tratamiento y evitar que dicha enfermedad se agrave, lamenta Sara mientras que la voz se le tornaba aguda y sus ojos miel claro abordaron una profunda tristeza en toda la habitación.

Zúñiga quien día a día lucha con cardiopatía congénita e hipertensión pulmonar, ha tenido que resignarse para seguir adelante mientras pone su enfermedad en manos de un ser celestial o simplemente estar a la espera de un milagro divino que le permita dejar de lado la pesada cruz que le toca cargar en su vida.

Por otro lado, el estudiante de mecatrónica Luis Lucas aún recuerda como tuvo que salir de su natal Quito para cumplir su sueño como futuro ingeniero para radicarse en la ciudad de Guayaquil,

“ha sido duro dejar a mis padres y no poderlos abrazar, antes de que pasara todo esto de la pandemia, siempre los visitaba y mi madre me recibía llorando con los brazos abiertos, ahora solo me queda verlos tras una pantalla”, sostiene Lucas mientras de su rostro rodaba una lágrima de tristeza.

De igual forma, la joven y hermosa Jocelyn Blancas narra melancólicamente el anhelo que tiene de toda niña que se convierte en mujer que se le fue arrebatado por un ladrón de sueños llamado Covid 19.

“Desde pequeña siempre soñé con mi fiesta de quince años, era algo que me entusiasmaba demasiado pero tristemente no pude realizarlo”, lamentó mientras su mirada caía en una profunda tristeza.

Blancas no se quedó de brazos cruzados, la pandemia no iba hacer una piedra en el zapato de su vida, quedándole como único recuerdo una sesión de fotos con la envoltura de aquel atuendo que siempre soñó, “adicional quise darle la alegría a alguna niña de escasos recursos, decidí que donar mi vestido iba hacer feliz a alguien más”, aseveró con mucha emoción mientras acomodaba su larga cabellera negra.

Sin embargo, no todo queda allí, la enfermera Cinthia ha que tenido estar al pie de guerra con un enemigo mortal que está colapsando su lugar de trabajo, el Hospital de Especialidades de Portoviejo donde combaten y juegan con fuego ante un virus sin salida.

“Me ha tocado vivir sola porque ha sido duro ver a mis padres lejos, tras quedarse en varias ciudades del país, donde al inicio la dificultad de retornar a mi lado me llenaba de tristeza”, aludió Leidy mientras observaba la foto de sus padres en el fondo de su celular.

Es indudable que cada día que pasa no podemos frenar la dura situación en la que estamos sumergidos, pero vivir el día a día ahogados bajo una mascarilla es la única solución que queda para evitar más contagios.

La vida se nos escapa como agua entre los dedos, con un enemigo que ha venido haciendo de las suyas y de una cura que aún tiene llegada. En Ecuador, el SARS CoV2  el día de hoy 4 de diciembre ha dejado un total de 12 personas que han perdido la dura batalla y 598 casos nuevos que siguen poniendo el pecho a las balas.

https://www.eluniverso.com/noticias/2020/12/04/nota/8072134/coronavirus-covid19-ecuador-casos-contagios-muertes-4-diciembre

Sin embargo, al estar en el pleno apogeo de la pandemia es necesario que frenemos el auto de los contagios, “debemos reforzar el uso de las medidas para reducir la curva, siendo los implementos de bioseguridad nuestros mejores aliados”, cristalizó el ingeniero Jerez.

“Es necesario, pero ya es demasiado tarde, más que nada porque ahora es difícil controlar a las personas que al principio de la pandemia”, puntualizó Luis Lucas.

En pocos meses se implementó la posible cura que pondrá punto final a los contagios, los científicos han generado la dosis que nos devolverá la ansiada paz que anhelábamos toda la población.

Inundados de alegría es como nos sentimos los ecuatorianos al ser parte de los proyectos de gestión que ha implementado el Gobierno Nacional para la adquisición 50.000 dosis que llena de expectativa y satisfacción para quienes esperamos la cura del Covid-19.

Por otro lado, la enfermera del Hospital de especialidades de Portoviejo, asevera que únicamente serán refuerzos para mantener al Covid enjaulado cual león que busca atacar a su presa, pero en este caso de un virus que se cuela en nuestro ser para acabarnos lentamente, considerando que la verdadera cura podría tardar 5 años en realizarse.

“Es importante que se realicen las entregas de las dosis a las personas más vulnerables, ya que sería la mejor manera de ponerle freno a los contagios y que posteriormente estas vacunas puedan extenderse al resto de la población”, alude Vélez mientras movía sus manos en armonía con su dulce voz.

“La vacuna es una gran oportunidad para quienes tenemos una enfermedad de por medio y deseamos mantenernos con vida, al ser una de las primeras personas en adquirirla podría ayudar a otros a no contraer el virus”, precisó la jóven.

Ahora solo nos quedan recuerdos de aquellos días cuando las reuniones familiares se convertían en risas, cálidos abrazos y conversaciones largas que se combinaban perfectamente con la naturaleza.

Es sin duda unos de los más grandes augurios de muchos ecuatorianos que desean reencontrarse con su familia en tiempos crueles y duros, donde la única solución es resignarse y aprender a vivir con la pérdida de un ser querido.

Aún el camino es largo y tenemos una vida entera por vivir, un momento de diversión es un arma de doble filo que nos puede costar la vida y la de quienes viven a nuestro alrededor.

¿Es acaso que tenemos que vernos postrado en una cama de hospital para entender que nuestra vida no es juego? Es una interrogante que carcome la cabeza de quienes viven con la constante preocupación de que pasará en un futuro mientras que para nuestro país las manecillas del reloj van en constante reversa, donde la corrupción y la delincuencia tienen cada vez más poder.

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