VÍNCULOS SUPERFIC IALES

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Por: Lizbeth Gaona Jiménez

La sociedad actual en la que nos encontramos inmersos provoca que las nuevas generaciones se renueven continuamente. Las redes sociales y las nuevas tecnologías adquieren protagonismo transformando las formas de comunicar y amar, en las que las personas crean vínculos efímeros. Cada vez está más en auge ver relaciones que difícilmente duran unos meses o con suerte unos pocos años y es que el problema no es la forma de percibir el amor, sino la sociedad moderna que construye relaciones humanas frágiles, donde las relaciones sólidas de nuestros antepasados, que compartían una vida juntos son historia pasada.

A inicios del siglo XX, las reuniones familiares eran los espacios donde las personas conocían a su futuro cónyuge o aceptaban las imposiciones de sus padres. Con el pasar del tiempo, los romances fueron modificándose, las relaciones dejaron de ser furtivas y las redes sociales empezaron a ser los sitios que aparentemente brindan la oportunidad de conocerse centenares de gente.

 Las personas interactúan mediante una pantalla, creando vínculos efímeros, formando parte de una sociedad consumista que todo lo desea en el momento, un aquí y ahora prolongado en un presente interminable. Todo está acentuado por la complacencia de necesidades superficiales. Relaciones fugaces en un mundo que inicia y se desvanece en el mismo instante, donde el frenesí dura segundos y el amor es momentáneo. Donde la apuesta no manifiesta el presente y los vínculos no apuntan a la durabilidad.

En estos sitios webs la identidad de cada individuo se moldea y cambia. Así el amor se construye con temor y se destruye por la necesidad de protegerse del daño de los demás, la autoestima se transforma al igual que los vínculos construidos.

El amor actual es cada vez más ilusorio, se escabulle de nuestras manos porque vivimos en un mundo efímero del momento como coleccionistas de sucesos. Cuesta más hacer una realidad sólida llena de amor propio y relaciones reales que duren el tiempo con la consistencia requerida.

Las relaciones establecidas son insustanciales, por eso es necesario luchar contra la temporalidad, mediante la educación, enseñándole a los niños que es importante mantener relaciones duraderas, que el amor es lo único que puede salvar a la humanidad y huir de el no es la solución. De no ser así las personas estamos expuestas al amor fugaz en un mundo en el que si no se hace algo a tiempo terminará por consumirnos.

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